( Casa RPE )
( Casa RPE )
2025
Madrid
La antigua vivienda se transforma con un gesto sencillo: hacer desaparecer los pasillos y convertirlos en un cuerpo continuo que recorre la casa. Una franja de madera que no separa, sino que acompaña.
Un único gesto longitudinal estructura la casa y absorbe almacenamiento. Guarda puertas y armarios, esconde lo necesario y deja que el espacio fluya sin interrupciones.
Todo responde a una misma idea: ordenar sin imponer.
El acceso se dilata y se funde con la cocina; el estar se libera y gana profundidad; el antiguo dormitorio secundario se redefine como una pieza flexible que puede abrirse o recogerse según el uso. El estar se libera de interferencias.
Todo responde a una misma idea: ordenar sin imponer.
La madera unifica, suaviza los cambios y da continuidad. Así, la vivienda pasa de estar fragmentada a sentirse amplia, serena y coherente. Cada metro cuenta y nada resulta superfluo.
El proyecto convierte una vivienda compartimentada en una secuencia doméstica fluida, donde la profundidad sustituye al tabique y la precisión reemplaza al exceso.
El resultado es una vivienda más práctica, más abierta y mejor aprovechada. Cada rincón tiene sentido, cada elemento cumple una función. Una reforma que aporta calidad de espacio y confort en el día a día.
Fotografía : David Zarzoso